martes, 29 de diciembre de 2009

Olvido.

Miró a su alrededor, todavía estaba aturdida y demasiado confundia como para asimilar la situación.
Se encontró entre cuatro húmedas y moosas paredes. Su vista logró acoplarse rápidamente a la oscuridad de la habitación.
Notó que tenía los brazos y las piernas con rasguños y el estómago sangrando. Le ardía todo el cuerpo.
No comprendía en absoluto lo que sucedía, lo había olvidado todo.
Intentó buscar una salida, pero al intentar levantarse se dio cuenta de que estaba demasiado débil.
Gritó, intentó todo lo que estaba a su alcance para poder salir de aquella tortuta en la que se encontraba pero no logró nada. Ese era su fin.

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